En Gijón no hay nuevas normas para los patinetes eléctricos, pero sí hay mano dura. El Ayuntamiento confía en la normativa estatal para sancionar a quien se salga del guion y, de paso, intensifica los controles y la señalización. ¿El resultado? Unos 200 multas solo en el primer trimestre del año, sobre todo por circular en aceras, en parejas o con motores trucados.
La ley ya lo regula todo
Pelayo Barcia, edil de Movilidad de Gijón, señaló en el pleno municipal que no hace falta una regulación local específica para los patinetes. Según él, la ley estatal ya marca qué se puede y qué no se puede hacer. Por eso, en vez de crear nuevas normas, el enfoque es fiscalizar y castigar las infracciones.
Las multas más comunes
La Policía Local de Gijón puso en marcha una instrucción interna para perseguir a los infractores, y en apenas tres meses han impuesto cerca de 200 sanciones. Las infracciones más frecuentes son:
- Invadir las aceras, poniendo en riesgo a los peatones.
- Conducir en parejas, lo que afecta la estabilidad y la seguridad.
- Maniobras temerarias que ponen en peligro a todos.
- Uso de patinetes modificados para circular por encima de los 25 km/h permitidos por la ley.
Medidas adicionales
Además del control policial, el Ayuntamiento instalará señalización específica para prohibir el paso de patinetes en ciertas calles aún por determinar. Emulsa será la encargada de gestionar esta compra. La campaña informativa se está intensificando en redes sociales para que los usuarios sepan dónde pueden y dónde no ir.
Para detectar patinetes trucados, la Policía Local ha adquirido un dinamómetro, un aparato que mide la potencia del motor y puede identificar modificaciones ilegales. A partir de ahora, circular en un patinete modificado puede costar una multa y la imposibilidad de usar el transporte público con ese vehículo.
Lo que sigue sin regulaciones locales
Quedan temas en el aire como la obligación del casco o la necesidad de un carnet específico para manejar estos vehículos. Barcia advierte que, por ahora, imponer estas medidas a nivel local podría generar inseguridad jurídica, ya que son competencias estatales. De hecho, otros municipios que han forzado estas reglas han enfrentado recursos legales.
El edil compara la situación con la de los ciclomotores hace años: primero hubo caos, luego llegó la normativa estatal para poner orden.
En resumen, Gijón apuesta por aplicar la ley vigente y mejorar el control para que quienes usan patinetes eléctricos respeten las normas y no molesten a los peatones. Sin inventar, pero aplicando con rigor.