El sindicato CSIF ha enviado una carta al Gobierno asturiano y a los grupos parlamentarios para denunciar la situación preocupante de los centros educativos públicos en Asturias. Más de 390 colegios y institutos enfrentan no solo el deterioro físico, sino también la falta de certificaciones técnicas básicas, lo que apunta a un problema estructural sin control adecuado.
Escuelas con goteras, calefacción rota y calderas explotando
CSIF pone ejemplos concretos que ilustran el problema: el Colegio Eulalia Álvarez Lorenzo sufre humedades y daños estructurales que han provocado protestas de familias y quejas del personal; en Langreo, se han reportado desprendimientos de elementos constructivos; el colegio de Cerredo arrastra severos problemas de calefacción; y en Belmonte de Miranda, una caldera explotó causando alarma.
Un patrón extendido y preocupante
Estos incidentes no son casos aislados, según CSIF. Aparecen en distintos municipios, edificios y tipos de instalaciones. La raíz del problema es la ausencia de una política clara y constante para conservar la infraestructura educativa, lo que deja a muchas escuelas en peligro y sin el mantenimiento necesario.
¿Qué pide CSIF?
El sindicato reclama una partida presupuestaria específica y permanente en las cuentas del Principado que permita una planificación preventiva y sistemática. La idea es dejar atrás la costumbre de solucionar problemas solo cuando estallan y evitar que la falta de claridad sobre quién debe pagar y gestionar las reparaciones paralice las intervenciones.
Además, cabe recordar que la mayoría de las infraestructuras escolares son propiedad municipal, lo que complica aún más la gestión y mantenimiento necesarios para garantizar la seguridad y funcionalidad de los espacios donde se educa a más de 400.000 estudiantes en Asturias.
La educación pública asturiana está pidiendo ayuda a gritos. Ahora solo queda ver si las instituciones escuchan y actúan antes de que la situación se agrave aún más.