Asturias está en plena reorganización de su sanidad pública, pero el mapa sanitario recién estrenado trae un problema gordo: faltan nada menos que 269 médicos para cubrir vacantes. Son 62 médicos de Familia y 207 especialistas en hospitales, que la Consejería de Salud aún no logra captar.
Especialidades con más déficit
El Sindicato Médico Profesional de Asturias (Simpa) señala que las carencias son especialmente graves en Radiodiagnóstico (22 plazas sin cubrir), Anestesiología (20) y Psiquiatría (15). La situación se complica porque 75 médicos están en situación de prórroga, trabajando más allá de la edad legal de jubilación, y otros 38 en Atención Primaria compaginan la pensión con su trabajo, buscando alargar la vida laboral ante la ausencia de relevo generacional.
El relevo generacional, un tema pendiente
El sistema tiene un problema estructural: los médicos que deberían entrar no llegan en la cantidad necesaria. La llamada jubilación activa, que permite trabajar hasta los 72 años, se prorrogó un año más para dar tiempo a las comunidades autónomas a buscar nuevos profesionales. Aun así, el Simpa señala que no basta con cubrir las plazas orgánicas; hay que contratar a más médicos para suplir jubilaciones y bajas por reducciones de jornada, que son numerosas debido a responsabilidades familiares.
Guardias largas y presión laboral
Los médicos denuncian que las guardias de 24 horas son una carga pesada, ligada a la falta de personal. Esto ha provocado que el Simpa se sume a la huelga nacional contra el Ministerio de Sanidad para exigir mejoras en las condiciones laborales y un sistema de guardias más sostenible.
La respuesta oficial
La Consejería de Salud ha prometido reorganizar el sistema de guardias y reforzar la plantilla. Incluso creó una oficina específica para captar talento médico y está en contacto con los residentes (MIR) que terminan su especialidad este año, con la esperanza de que se queden en Asturias como especialistas adjuntos con responsabilidad plena.
Pero la realidad muestra que, aunque se incorporen los nuevos especialistas, el déficit estructural sigue siendo un reto importante y la competencia entre comunidades por atraer médicos no da tregua.